Junto con la práctica de la justicia en la vida de santidad diaria, se hace evidente la demanda de una ética, basada en la norma de la Palabra de Dios, que en varias secciones señala los aspectos éticos de la vida del santificado. Uno de estos pasajes bíblicos es Romanos 12:1-21 y más. Porque enfatiza los siguientes aspectos éticos:
“… Por el privilegio especial que Dios me ha dado, les pido que ninguno se crea mejor que los demás. Más bien, usen su buen juicio para formarse una opinión de sí mismos conforme a la porción de fe que Dios le ha dado a cada uno. Todos tenemos un cuerpo formado de muchas partes y cada una tiene una función distinta. Así pasa con nosotros, somos muchos, pero todos formamos un solo cuerpo en nuestra relación con Cristo. Como parte de ese cuerpo, cada uno pertenece a los demás. Pero Dios en su generoso amor le ha dado a cada uno dones diferentes. … El que recibió el don de dar, hágalo con el sincero deseo de ayudar. El que recibió el don de dirigir, hágalo lo mejor posible. El que recibió el don de ser compasivo con otros, hágalo con alegría. Su amor debe ser real y sincero. Detesten el mal y apéguense sólo al bien. Ténganse cariño unos a otros, como hermanos. Den preferencia a los demás y respétense unos a otros. No sean perezosos con los trabajos que deban hacer para el Señor, y hagan todo con entusiasmo. Alégrense en la esperanza, tengan paciencia en las dificultades y sean constantes en la oración. Cuiden a los necesitados que hay en el pueblo de Dios. Busquen y reciban en su casa a los que necesitan ayuda. Pidan que Dios bendiga a los que les hagan algo malo; pidan bendiciones y no maldiciones para ellos. Alégrense con los que están alegres. Lloren con los que lloran. Vivan en paz y armonía unos con otros. No sean orgullosos, sino amigos de los que la gente desprecia. No se crean mejores ni más sabios que ellos. No devuelvan mal por mal. Preocúpense por ganar el respeto de todos haciendo el bien. Traten de hacer lo posible para vivir en paz con los demás. Queridos amigos, no traten de vengarse de quien les haga algo malo, sino esperen a que Dios lo castigue, porque así está en las Escrituras: “Yo soy el que castiga, les daré el pago que merecen”, dice el Señor. En lugar de vengarse, haz esto: “Si tu enemigo tiene hambre, dale comida. Si tiene sed, dale algo de beber. De esa manera le harás sentir vergüenza”. No te dejes vencer por el mal, sino derrota el mal con el bien”. (PDT)
“El amor cristiano no es liberación de ellas, sino liberación con ellas. El amor deseará cumplir todas sus obligaciones hacia el prójimo y evitar todo detrimento. Por tanto, es falso todo amor que se profese y que tienda a hacer a un lado la ley, y transgredir lo que es recto, justo y legal. Hay una línea muy delgada que separa la camaradería entre amigos que es hermosa y pura, y el libertinaje imprudente que puede, con impresionante sutileza y rapidez, arrastrarlos hacia un colapso moral”.
“En los negocios no hay lugar para los dudoso. Un axioma que gobierna a la persona santificada en todas sus relaciones de negocio es: La gente es más importante que las ganancias. Ya seamos compradores, vendedores o administradores, después de una transacción deberíamos poder testificar del Señor, o invitar a la iglesia, sin crear mala fama ni dar oportunidad a críticas. La santidad cumple su palabra, paga lo que debe y da medida buena. Trabaja honestamente la jornada completa. Es directa y franca, sin ardides ni duplicidad”. (Explorando la Santidad Cristiana Tomo tres, página 213).
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German Espinoza
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